Que
el río Piura llegue al mar: una necesidad geográfica, ecológica y social
Manuel Eduardo Saavedra Núñez
Por más veces que sea
necesario, lo diré con la convicción que nace del conocimiento geográfico y de
la experiencia acumulada en el estudio del territorio: *el río Piura debe
llegar al mar*. No se trata de una consigna romántica ni de una afirmación antojadiza;
constituye una necesidad hidrológica, geomorfológica, ecológica y, sobre todo,
una condición indispensable para la seguridad de la población.
La naturaleza diseñó el río
Piura como un sistema fluvial cuya misión no concluye en las proximidades de la
ciudad, sino en su encuentro con el océano Pacífico. Interrumpir ese recorrido
significa alterar procesos naturales que han tardado miles de años en
consolidarse y cuyo equilibrio sostiene la vida de numerosos ecosistemas.
En la desembocadura esperan
los Manglares de San Pedro y Chuyillachi, verdaderos santuarios de
biodiversidad que requieren el aporte periódico de agua dulce para conservar su
equilibrio ecológico. Con el río también llegan los sedimentos que transporta durante
su recorrido: cantos rodados, gravas, arenas, limos y arcillas. Estos
materiales no son simples depósitos minerales; representan el fundamento de la
dinámica geomorfológica del litoral, contribuyen a la formación y renovación de
playas, estabilizan los estuarios y mantienen la productividad biológica de los
ecosistemas costeros.
Pero la importancia del río va
mucho más allá. También aguardan su llegada los antiguos cauces naturales, la
laguna Ramón, La Niña y el estuario de Virrilá, ambientes cuya existencia y
funcionamiento dependen, en gran medida, de la continuidad del flujo hídrico.
Cuando el río pierde su conexión con estos espacios, el territorio deja de
funcionar como un sistema integrado y comienzan a manifestarse desequilibrios
ambientales que, con frecuencia, terminan afectando directamente a la
población.
Existe, además, una realidad
que pocas veces forma parte del debate público. Cuando el río Piura conserva un
cauce libre y una desembocadura plenamente funcional, las aguas extraordinarias
encuentran una vía natural hacia el océano. En consecuencia, disminuye el
riesgo de represamientos, desbordes e inundaciones que históricamente han
causado enormes pérdidas económicas y sociales en la ciudad de Piura. La mejor
infraestructura sigue siendo aquella que trabaja de la mano con la naturaleza y
no contra ella.
Quizá ha llegado el momento de revisar nuestra manera de comprender el fenómeno de El Niño. Durante décadas se ha insistido casi exclusivamente en sus efectos destructivos; sin embargo, pocas veces se destacan los procesos regenerativos que también desencadena. Las lluvias extraordinarias recargan los acuíferos, revitalizan los bosques secos, incrementan la fertilidad de los suelos, restauran humedales y favorecen la recuperación de numerosos ecosistemas. El problema no es El Niño en sí mismo, sino la ausencia de planificación territorial, la ocupación inadecuada de las planicies de inundación y el desconocimiento de la dinámica natural del territorio.
La geografía moderna enseña
que los ríos no son únicamente conductos de agua. Son sistemas vivos que
conectan montañas, valles, ciudades, humedales, estuarios y mares en un
delicado equilibrio ecológico. Alterar uno de sus componentes implica afectar
el funcionamiento del conjunto.
Por ello, defender que el río
Piura llegue libremente al mar no es una postura ideológica, sino una
conclusión sustentada en principios científicos de la hidrología, la
geomorfología, la ecología y la planificación territorial. Comprender esta
realidad constituye uno de los mayores desafíos para quienes toman decisiones
sobre el futuro de nuestra región.
Solo cuando aprendamos a
escuchar el lenguaje de los ríos comprenderemos que, muchas veces, la
naturaleza no necesita que la corrijamos, sino que la entendamos. Ese es,
precisamente, el verdadero valor del conocimiento geográfico: interpretar el
territorio para convivir con él, reducir los riesgos y construir un sólido desarrollo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario