domingo, 20 de septiembre de 2026

PIURA NO PUEDE ESPERAR

 

Piura no puede esperar.

Como geógrafo, considero que la ejecución de las obras de pistas y veredas debe acelerarse al máximo. Si las condiciones técnicas, presupuestales y laborales lo permiten, corresponde evaluar jornadas continuas de trabajo, incluso en dos o tres turnos, para reducir los tiempos de exposición de las obras frente a un escenario climático incierto; por otro lado, los negocios en cada calle, en cada avenida, se pierde mucho dinero y de eso no se dice nada, ya pues, aceleren la mano.

Estamos ante un contexto de variabilidad climática y potencial ocurrencia de precipitaciones intensas. Las lluvias pueden comenzar mañana, dentro de algunas semanas o más adelante; precisamente esa incertidumbre obliga a fortalecer la prevención, la anticipación y la preparación, en lugar de esperar la materialización del peligro para recién actuar.

Desde una perspectiva territorial, cada día que una obra permanece inconclusa incrementa la exposición de la población y puede generar nuevas condiciones de vulnerabilidad. Por ello, la gestión administrativa tiene un desafío concreto: ganarle tiempo al riesgo.

Las autoridades son transitorias; el territorio permanece. Las gestiones cambian, pero los problemas urbanos y los peligros naturales continúan. Por eso, las decisiones no deberían depender de los ciclos políticos, sino de criterios técnicos, planificación territorial, gestión prospectiva del riesgo y protección de la población.

Es alentador observar iniciativas de previsión, prevención y preparación provenientes de algunos organismos y niveles superiores de gobierno. El siguiente paso es articularlas eficazmente con la gestión local y convertirlas en acciones concretas sobre el territorio, como por ejemplo lugares vulnerables donde el río ingresa a los poblados, dándoles seguridad a los mismos, cuanto te lloro Catacaos y bajo Piura, no es para menos, por ello tenemos que darle al río Piura salida al mar por ahora y luego potenciar una serie de represas y canales para no perder el valioso elemento. No olvidemos entubar las calles de la ciudad con un drenaje qué de que hablar al mundo entero, con pendientes de verdadera ingeniería.

Piura necesita menos discurso y más anticipación. En gestión del riesgo de desastres, esperar a que llegue la lluvia para comenzar a reaccionar es llegar tarde.

Como geógrafos, tenemos el deber de leer el territorio, identificar sus vulnerabilidades y advertir oportunamente sobre los riesgos. La prevención comienza mucho antes de que caiga la primera lluvia. Algo más revisar puentes, no solo vale ya tenerlos hay que ver en que estado se encuentran. Elemental estimados Piuranos

 

 

20 SETIEMBRE 2026 EL FEN.

NOAA/CPC, en su diagnóstico del 10 de septiembre de 2026, establece el estado del sistema ENSO como “El Niño Advisory” y confirma que el sistema océano-atmósfera está mostrando una intensificación de El Niño. El índice Niño 3.4 alcanzó +1,8 °C en agosto de 2026, mientras Niño 3 llegó a +2,5 °C y Niño 1+2 a +3,4 °C.

Datos para hemisferio Norte y parte de Sur.

Estamos en un Niño Global. Mira las noticias. Fuertes lluvias, huracanes (Lowell, Karina, Marié), ciclones, sequías, tormentas eléctricas en distintos hemisferios, pérdidas de hielo constante en la Antártida y Groenlandia, también nuestros glaciares, Alpamayo, no te pierdas el más hermoso del mundo.

Cambios muy fuertes en todos los continentes, tiempo y clima puro y duro

El Niño: colegios y universidades en Piura.

Ante la posibilidad de un escenario asociado al fenómeno El Niño, debemos asumir que existe un riesgo de desastres capaz de afectar la continuidad y seguridad del sistema educativo. Por ello, la primera tarea es identificar y priorizar los locales educativos que presentan condiciones de mayor vulnerabilidad frente a lluvias intensas, inundaciones, anegamientos y otros peligros hidrometeorológicos.

Los directores tienen la responsabilidad de informar y preparar a docentes, estudiantes y personal administrativo, estableciendo medidas de prevención y respuesta. Y si la información no llega oportunamente, que sean los propios estudiantes quienes la demanden y contribuyan a construir una verdadera cultura de prevención. La gestión del riesgo no puede depender de que el peligro aparezca para recién comenzar a actuar.

En las universidades, la responsabilidad es igualmente importante. Hay que proteger y poner a buen recaudo los equipos, laboratorios, documentos, archivos, mobiliario y demás bienes institucionales. Muchos de ellos constituyen patrimonio del Estado y, por tanto, pertenecen a todos nosotros. No podemos permitir que la falta de previsión termine convirtiéndose en pérdidas materiales que después tendremos que lamentar y reponer con recursos públicos. También para las particulares deben cuidar así su patrimonio.

No pensemos únicamente en noviembre porque termine el año académico. El riesgo no entiende de calendarios administrativos. El próximo año llegará y, si las condiciones atmosféricas y oceánicas son favorables para la ocurrencia de lluvias, estas podrían presentarse antes de lo esperado.

Recordemos, además, que frente a nuestro departamento existen condiciones oceánicas que merecen permanente vigilancia. Un mar anómalamente cálido constituye uno de los elementos que debemos seguir dentro del análisis integral del sistema climático regional.

Esto no significa afirmar que necesariamente ocurrirá un desastre. Significa algo mucho más sencillo y responsable: prepararnos para un escenario posible.

Y si finalmente las lluvias no llegan con la intensidad prevista, excelente. No habremos perdido nada. Al contrario, habremos demostrado que sabemos gestionar el riesgo con anticipación.

La prevención nunca es improvisación. La prevención es conocimiento, planificación y responsabilidad.