domingo, 20 de octubre de 2013

ACREDITACIÓN

 




EDITORIAL
 LA ACREDITACIÓN

Todas las instituciones del mundo, como si fuera una moda necesitan ser evaluadas y acreditadas según estándares nacionales e internacionales, estas motivaciones, estimulan a que los centros superiores cumplan con normativas, académicas y administrativas de buen funcionamiento, como procesos de calidad, competitividad y desarrollo institucional, nos involucra a todos.

La palabra acreditar hace alusión hacer digno de crédito algo, también entre otras acepciones dar seguridad de que alguien o algo es lo que representa o parece. Ser no parecer según mí entendimiento; dar crédito o reputación, es lo que nos dice el diccionario de la Real Academia Española.

Si acreditar es ser digno de crédito, hay todo un mecanismo implementado por organismos nacionales e internacionales que tratan de formular estándares de calidad aprobados por ejemplo por el CONEAU – SINEACE.

A estas alturas del camino las universidades públicas tienen el interés de mejorar la calidad de la educación superior, que esté de acuerdo a los cambios que la globalidad exige, para nadie es un secreto, que los jóvenes se capacitan con   abundante material educativo que  los medios de comunicación masiva tiene, aquel material de interés que  se tiene a  mano en  muchas circunstancias, representa el nuevo reto que tienen los centros superiores: generar conocimiento y manejo adecuado de la información, esto es trabajar, por lo que hay que acelerar el paso, de lo contrario lo habremos perdido todo, sin pena ni gloria.

Comprobamos a diario que nuestros jóvenes aprenden muy rápido, pero la universidad somos todos, docentes, trabajadores, exalumnos, tenemos un reto muy fuerte, para estar sintonizados. Más claro ¿tenemos voluntad para tener buena reputación? necesitamos trabajar sol a sol, para designar recursos a las unidades y responsabilizar a los líderes del proceso, los líderes somos todos, a trabajar que cada uno haga su parte, así de fácil, cuando nos visiten los acreditadores tendremos altos estándares y calidad total.
Entonces veremos una Universidad culta, impecable, limpia, verde, investigaciones productivas en todas las especialidades, generando recursos, para el desarrollo económico y social del país.

Manuel Saavedra Núñez
Director de Escuela de Historia y Geografía.


martes, 9 de abril de 2013

NO ES HUMANO CALLAR


NO ES  DE HUMANOS CALLAR

Hemos transcurrido la Semana Santa, y nos ha permitido realizar muchas reflexiones, me confieso católico, geógrafo e investigador,   observador de la realidad que enseñé y enseño en aulas universitarias, desde hace tiempo y es por esto que me  dirijo a ustedes amigos piuranos para compartir mi pensamiento y mis sentimientos.
En primer lugar debo manifestar que Piura es una de las pocas regiones del Perú que tiene variadas zonas de vida, que comprenden parte de las grandes regiones: Costa; Sierra y una significativa zona de Selva en las fronteras de Huancabamba y Ayabaca, con un mar prodigioso, verdad a medias muy poco reconocida, ingentes recursos naturales y por decirlo menos contradictorio una inmensa pobreza, esto último mirado con optimismo por lo que somos capaces de hacer.
Para ser coherentes vamos a dar una mirada de sentimiento urbano con la ciudad capital de Piura, ciudad que por cierto, no tiene ningún rumbo, dado que la clase política, de las últimas décadas, la ha sumergido en un caos sin nombre, propio de políticos de esta época, calles deterioradas, centro histórico muy venido a menos, irreconocible,  devastado, donde funcionan cocheras públicas del parque automotor, aquí campea la delincuencia y las autoridades cómplices,   alcantarillado colapsado, mercado central que es un verdadero muladar. ¿Por qué hasta la fecha no se han hecho calles peatonales para promover el comercio, el turismo en el Centro Histórico? Y en el mercado, ¿Qué esperamos? Lugares aledaños a ciertos grandes Centros Comerciales a los cuales sus avenidas, no han sido recuperadas, como mandan las leyes de la Construcción, caso avenida “Vice”, realmente no hay autoridades, o desconocen los derechos.
Y Continua la lista de ineficiencias: urbanizaciones con grandes edificaciones, sin ninguna planificación urbana, quien da las licencias de construcción, de todas maneras, tendrán problemas en el alcantarillado, por la sobrecarga, y nadie dice nada,  otras urbanizaciones que aparecen junto al relleno sanitario, donde las enfermedades virales de todo tipo,  estarán presentes por tiempo indefinido, todo  porque  no hay  un plan urbano para los próximos cincuenta años, para convertir a Piura en una de las hermosas ciudades del Perú, con grandes atracciones financieras al desierto, un rico y sólido desierto ¡no sabemos lo que tenemos!.
Por otro lado aparece la creación de un nuevo distrito “26 de octubre”, puede ser una solución, pero allí tenemos Castilla, con una gran comunidad y con problemas gravísimos, con tierras comunales y con dirigencias paralelas, atraso y pobreza. Aquí puede ser diferente pero depende del pueblo. El nuevo distrito enfrentará a los pobladores, los alertamos para que ello no ocurra, al contrario unan esfuerzos para salir adelante en una zona de pobreza mediana y extrema. Hay que aplicar la inteligencia y dejar a los políticos fuera de sus límites.
Volviendo al   Plan que debemos ejecutar debe ser participativo, donde se integre la más alta inteligencia demostrada de las mejores universidades del Perú, Colegios Profesionales, Instituciones con integridad moral, intelectual, de lo contrario traer gente especialista para llevar a cabo la gran transformación, como se hiciera en las grandes ciudades, donde los profesionales de todo tipo opinen la ciudad que quieren tener, Ingenieros civiles, historiadores, arquitectos, economistas administradores, geógrafos, filósofos, matemáticos, físicos, educadores, Ingenieros viales, electricistas, sanitarios, Ingenieros de medio ambiente,  profesionales probos.
Siguiendo con el hilo conductor en nuestro análisis tenemos la necesidad de un nuevo puente y vías alternativas a una ciudad en crecimiento, es de vital importancia, dejar de parchar calles y arreglar el alcantarillado regularmente lo que nos convierte en una ciudad insalubre (pedimos llamar la atención a las entidades responsables, que son incapaces de superar en los últimos 40 año),  todo esto pasa por callar. Basta ya. Nuestros puentes se nos caen con muchas vidas humanas, por callar, sabemos de la medida del fenómeno y no actuamos, no opinamos, por ejemplo continuamos en zona de veranos lluviosos haciendo techos planos, y no somos capaces de decir que cambien sus diseños,  a los que enseñan en las universidades, y el drenaje pluvial ni siquiera se ha planificado, congestionando  los desagües. ¿Qué? han olvidado, sus preceptos, que los edificios son bellos, hermosos: “belitas”.
Ahora mismo se ha presupuestado la pavimentación de la carretera Canchaque – Huancabamba, sobre una trocha carrozable de 65.6 kilómetros de longitud, en una vía de muy fuerte pendiente, en algunos lugares entre 7 y 10%, poco apta para carretera, trazo que se hiciera hace 87 años ya que los trabajos se iniciaran en 1926, cuando no existió tecnología adecuada. Ahora que hay la tecnología para hacer un nuevo trazo, no se hace, ¿Por qué? Para quienes no conocen esta vía, debo informarles que tiene zonas vulnerables de alto riesgo geológico por la geodinámica externa, la erosión el intemperismo, intensa fracturación de roca y corredores de fragmentos rocosos de alta peligrosidad, sobre todo en el lugar denominado “la Sullanera” a 2115 metros de altitud, donde hay toneladas de roca fracturada por caer, en una longitud aproximada de un kilómetro,   A todo esto que dice Defensa Civil – Piura (INDECI), no dice nada, no opina. En esta vía les recuerdo que  han ocurrido  muchos accidentes y  muchas muertes, sin ninguna compensación económica, a los deudos,  y todo  por callar.
Responsabilizo de todo lo que pueda suceder en esta obra a las actuales autoridades, y a las anteriores  que han tomado la iniciativa de pavimentar sobre una trocha inadecuada en agravio del estado peruano, y también a la compañía ganadora de la licitación “Consorcio Viales del Norte”, que conociendo la problemática, no piensa en asesorar en la construcción de una buena obra de doble vía, en una zona adecuada de menor pendiente, al contrario,  no se ha pronunciado con buena fe, en bien del pueblo piurano, y  Huancabambino.
Respecto a esta vía, hace muchos años se han dado soluciones, y se pueden dar otras pero no hay el espíritu de hacer las cosas bien, por el contrario los criterios aldeanos,  comodines, y los  intereses subalternos, perjudican un desarrollo efectivo para una provincia olvidada, que tiene mucho que aportar, y aportó al desarrollo económico de nuestra región. Como nadie dice nada todo está bien, dejar hacer, dejar pasar.
 Para terminar amigos, les recuerdo,  no es humano callar.



Manuel Saavedra N.
Ing. Geógrafo.
Profesor de Escuela de Historia y Geografía
Universidad Nacional de Piura.


lunes, 12 de septiembre de 2011

¿QUÉ ES LA CARTOGRAFÍA?



1.1 ¿QUÉ ES LA CARTOGRAFÍA?




Cartografía, arte y ciencia de trazar mapas.
“La cartografía es la más científica de las artes y las más artística de las ciencias” (Paul Theroux). “La humanidad ha inventado tres grandes formas de comunicación: el idioma, la música y los mapas. Pero la más antigua de las tres es la cartografía” (Editorial de The Times, 14 de octubre de 1992).
La cartografía o trazado de mapas es, al mismo tiempo, un conjunto de técnicas y una materia de estudio académico. La realización de mapas requería tradicionalmente:
a) Saber encontrar y seleccionar la información sobre diferentes aspectos de la geografía a partir de fuentes diversas, para después sintetizar los resultados en un único grupo de datos consistente y preciso.
b) Técnicas y habilidades de diseño con el fin de crear un mapa final que consiga representar con fidelidad la información, para que los lectores, que poseen diferentes grados de habilidad en la lectura de mapas, puedan interpretarlo correctamente.
c) Destreza manual y técnica de diseño gráfico para simplificar y dibujar la información mediante símbolos, líneas y colores, de modo que el amontonamiento o el desorden sean mínimos y el mapa resulte legible.
Pero los mapas no sólo son creaciones artísticas que muestran las habilidades de sus creadores, sino que son, al mismo tiempo, documentos históricos y sociológicos. Así, los primeros mapas producidos por instituciones cartográficas oficiales, a comienzos del siglo XIX, suponen un archivo de información de vital importancia sobre la evolución del paisaje hasta nuestros días, ya que muestran industrias olvidadas y antiguas líneas de ferrocarril o caminos hoy abandonados. Estos mapas proporcionan pruebas sobre tierras que pueden estar contaminadas debido a la utilización que de ellas se hizo en el pasado. Otro ejemplo en esta línea, aunque más siniestro, es la utilización que se hizo de los mapas en la Alemania nazi con fines propagandísticos, donde los mapas servían para demostrar la ‘amenaza’ que suponían los polacos y los europeos orientales, que estaban “superando en número y rodeando” al pueblo alemán. La realización de mapas y las circunstancias en que se efectuaron son temas de estudio académico, ya que pueden explicar ciertos aspectos de la mentalidad de esa época histórica.
No existe un modo correcto de trazar mapas. El modo depende de las herramientas de las que dispone el cartógrafo, del propósito del mapa y de la base de conocimientos. Sin embargo, sí existen diversos métodos empíricos que pueden servir de guía al cartógrafo.

Geografía: división, método, contenido, naturaleza histórica

1.1. Geografía.
La etimología de la palabra geografía proviene del griego γεωγραφία, a través del latín geographia:
Geos, Tierra
graphia, descripción o representación gráfica.

La Geografía es la ciencia que se dedica al estudio, análisis de la Tierra y representación gráfica de todos los fenómenos terrestres tanto los físicos, como los humanos debidos a la acción del hombre sobre el medio ambiente. Es una disciplina síntesis de todas las ciencias.
El paisaje o región geográfica, el objeto formal de estudio, se concibe como el espacio o territorio cuyas condiciones físicas, naturales, el hombre aprovecha y modifica.
Existen dos grandes tipos de paisaje:
Paisaje natural: el medio físico, sin modificaciones humanas, como sucede con los ríos, las montañas o la atmósfera.
Paisaje humanizado: es el resultado de la acción del hombre y de la técnica sobre el paisaje natural. De esta forma surgen paisajes rurales, agrarios, industriales, urbanos, etc.

La Geografía se divide en dos grandes ramas: Física y Humana. La Geografía Física se centra en el estudio del paisaje natural. Se subdivide en varias disciplinas:
Geomorfología: estudia el origen, formación y evolución del relieve.
Climatología: estudia los climas de la Tierra.
Hidrografía: estudia los cuerpos de agua líquidos tanto continentales como marítimos.
Glaciología: a diferencia de la Hidrografía, esta rama de la Geografía se preocupa de los cuerpos de agua en estado sólido.
Edafología: rama geográfica que se ocupa del estudio del suelo.
Paleogeografía: estudia la Geografía física del pasado.
Biogeografía: estudia la relación entre los seres vivos y el medio, integrando métodos de las ciencias biológicas. Consta de la Zoogeografía, que utiliza métodos de la Zoología y Ecología, y la Fitogeografía con métodos de la Botánica, Ecología y Pedología.

La Geografía Humana estudia los espacios geográficos que nacen de la actuación del ser humano sobre el medio físico. Dispone de varias subdisciplinas:
Geografía de la Población: estudia la población de los distintos espacios; su distribución, su dinamismo natural y los movimientos migratorios, así como los problemas demográficos (despoblación rural o éxodo rural, flujos migratorios internacionales, envejecimiento, etc.). Tiene como ciencia afín a la Demografía. La diferencia entre las dos ciencias se centra en una distinción del punto de vista: la Demografía estudia la población desde la perspectiva de la Estadística, mientras que la Geografía de la Población la estudia teniendo en cuenta la distribución espacial de la población y de sus características.
Geografía Rural o Agraria: estudia el mundo rural y los espacios rurales, las actividades económicas que se llevan a cabo en estos territorios (agricultura, ganadería), los tipos de asentamiento y los problemas de estas áreas (despoblación, problemas económicos, problemas ambientales etc. Como ciencias afines pueden citarse a la Agronomía, la Sociología rural y la Economía.
Geografía urbana: estudia las ciudades, su morfología (plano, estructura, edificación, sectores, procesos ecológicos), sus características socioeconómicas, sus cambios y problemas. Como ciencias afines están el Urbanismo y la Sociología urbana.
Geografía Económica: estudia las actividades económicas que se desarrollan en los distintos espacios, la localización de las actividades económicas y los problemas económicos (desarrollo geográfico desigual, globalización, de las actividades). Tiene como disciplinas afines a la Economía y la Historia económica. Engloba subdisciplinas más especializadas como: Geografía Industrial, que se centra en los espacios actividades industriales; la Geografía de los Servicios, que estudia las actividades terciarias en los espacios geográficos, urbanos en su mayoría; Geografía del turismo y del ocio, que estudia los espacios turísticos y de ocio, los patrones de desarrollo y cambios del turismo, los modelos de desarrollo turístico y los problemas de estos espacios.
Geografía política: estudia la política en los diversos espacios, la organización y características de los Estados (fronteras, capitalidad, estructura político-administrativa, sistema electoral...) y las relaciones internacionales de conflicto o dominación. Como ciencias afines se presentan la Ciencia política, la Sociología y la Historia política.
Geografía cultural: estudia las diversas culturas, la difusión de elementos culturales, las representaciones culturales, los paisajes culturales así como las transformaciones que provocan las culturas en su ambiente. La ciencia afín por excelencia de la Geografía cultural ha sido la Antropología.
Geografía histórica: estudia las características y evolución de los espacios históricos, su morfología y organización territorial así como su configuración social. Tiene como ciencia afín a la Historia. Al ser una ciencia síntesis, la Geografía necesita utilizar las técnicas, métodos y resultados
de una larga serie de ciencias afines: Meteorología, Geología, Botánica, Sociología, Demografía, Historia, Economía...
El método geográfico: localización terrestre

La forma ideal de descripción geográfica es el mapa. Cualquier cosa que tenga en cualquier momento una distribución desigual sobre la Tierra puede ser expresada por el mapa como un patrón de unidades que ocurren en el espacio. En este sentido, la descripción geográfica podría ser aplicada a un número ilimitado de fenómenos. Por tanto, hay una geografía de cada enfermedad, de dialectos e idiomas, de quiebras bancarias, quizás de la genialidad. Que tal forma de descripción sea utilizada indica que proporciona un medio distintivo de indagación. La ubicación de los fenómenos en el espacio terrestre expresa el problema geográfico general de la distribución, que nos lleva a preguntarnos sobre el significado de la presencia o ausencia, del agrupamiento a la dispersión de cualquier cosa o grupo de variables en términos de extensión de áreas. En este sentido ampliamente inclusivo, el método geográfico se ocupa del examen de la ubicación de cualquier fenómeno sobre la tierra. Los alemanes han llamado a esto el Standorstproblem –el problema de la ubicación en la tierra– y representa la expresión más general y abstracta de nuestra tarea. Nadie ha escrito aún esta filosofía de la ubicación geográfica, pero todos sabemos que esto es lo que da sentido a nuestro trabajo, que nuestro problema general radica en las cualidades diferenciadoras del espacio terrestre. ¿Puede uno arriesgar el planteamiento de que en su sentido más amplio el método geográfico se ocupa de la distancia terrestre? No nos ocupan el hombre, la familia, la sociedad o la economía universalizados, sino la comparación entre patrones localizados, o diferenciaciones por área.

El contenido de la geografía humana

La geografía humana, por tanto, a diferencia de la psicología y de la historia, es una ciencia que nada tiene que hacer con individuos, sino que se ocupa únicamente de instituciones humanas, o culturas. Puede ser definida como el problema de la Standort o localización de maneras de vivir. Hay por tanto dos métodos de aproximación: uno a través de la extensión en áreas de rasgos de cultura particulares, y otro mediante la determinación de complejos culturales como áreas. Este último es el objetivo de aquellos geógrafos continentales que hablan del genre de vie y de los ingleses que últimamente aplican el término “personalidad” a una tierra y sus habitantes. Buena parte de este tipo de indagación está aún pendiente de cualquier medio sistemático de desarrollo.

Disponemos sin embargo de una restricción de utilidad inmediata, que se expresa en el “paisaje cultural”. Esta es la versión geográfica de la economía de grupo, que se provee a sí mismo con alimento, refugio, equipos, herramientas y transporte. Las expresiones geográficas específicas son los campos, pastizales, bosques, la tierra productiva, por un lado, y por el otro los caminos y estructuras, las viviendas, los talleres y almacenes, para utilizar los términos más genéricos (introducidos sobre todo por Brunhes y Cornish). Si bien no debería plantear que estos términos incluyen toda la geografía humana, constituyen el núcleo de las cosas que sabemos cómo abordar de manera sistemática.



La naturaleza histórica de la cultura

Si coincidimos en que la geografía humana se ocupa de la diferenciación en áreas de las actividades humanas, nos enfrentamos de inmediato a las dificultades del ambientalismo. La respuesta ambiental es el comportamiento de un grupo dado en un ambiente dado. Tal comportamiento no depende de estímulos físicos, ni de la necesidad lógica, sino de hábitos adquiridos, que constituyen su cultura. En cualquier momento dado, el grupo ejerce ciertas opciones de conducta, que proceden de las actitudes y debilidades que ha aprendido. Una respuesta ambiental, por tanto, no es más que una opción cultural específica con respecto al hábitat en un momento particular.

Si pudiéramos replantear la vieja definición de la relación del hombre con su ambiente como el vínculo entre hábitos y hábitat, resulta evidente que el hábitat es reevaluado o reinterpretado con cada cambio de los hábitos. El hábito o cultura involucra actitudes y preferencias que han sido inventados o adquiridos. No hay una respuesta ambiental de valor general en el uso de sombreros de paja. En Chicago pueden corresponder al guardarropa de verano del hombre elegante. En México son la insignia distintiva del peón en todas las estaciones, mientras el indio, inmodificado, no lo utiliza nunca. Como cualquier otro rasgo cultural, el sombrero de paja depende de la aceptación por el grupo de una idea o una modalidad que puede ser suprimida o sustituida por otro hábito. La idea de ciencia que previeron Montesquieu, Herder y Buckle fracasó porque sabemos que la ley natural no se aplica a los grupos sociales, como lo pensaron el racionalismo del siglo XVIII y el ambientalismo del XIX. Hoy sabemos que “ambiente” es un término de valoración cultural, que por sí mismo constituye un “valor” en la historia de la cultura.

Sabemos que el hábitat debe ser referido al hábito; que el hábito es el aprendizaje activado común a un grupo, y que puede estar sujeto a cambio incesante. La labor entera de la geografía humana, por tanto, consiste nada menos que en el estudio comparativo de culturas localizadas en áreas, llamemos o no “paisaje cultural” al contenido descriptivo de las mismas. Sin embargo, la cultura es la actividad aprendida y convencionalizada del grupo que ocupa un área. Un rasgo o complejo cultural se origina en un momento determinado en una localidad particular. Gana aceptación –esto es, es aprendido por un grupo– y es comunicado o se difunde hasta que encuentra resistencia suficiente, sea por condiciones físicas incompatibles, por parte de rasgos alternativos, o por disparidades de nivel cultural. Estos son procesos que implican tiempo, y no sólo tiempo cronológico, sino y sobre todo aquellos momentos de la historia de la cultura en que el grupo cuenta con la energía para la invención, o con la receptividad para adquirir innovaciones.

La geografía humana como geografía histórico-cultural

El área cultural, en tanto que comunidad con una forma de vida, es por tanto un crecimiento que ocurre en un “suelo” u hogar particular, una expresión histórica y geográfica. Su modo de vida, economía o wirtschaft es su manera de maximizar las satisfacciones que busca, y de minimizar los esfuerzos que invierte en ello. Esto es, quizás, lo que significa la adaptación ambiental. En términos de su conocimiento en el tiempo, el grupo hace un uso apropiado o pleno de su lugar. Sin embargo, estas necesidades y esfuerzos no deben ser pensados en términos puramente monetarios o de energía, como es el caso de las unidades de labor ejecutadas. Me atrevería a decir que cada grupo de hombres ha construido su habitación en el punto que para ellos ha sido más adecuado. Sin embargo, para nosotros (esto es, para nuestra cultura) muchos de esos sitios parecen haber sido seleccionados de manera aberrante. Por tanto, como una precaución preliminar, cada cultura o hábito debe ser valorada en términos de su propio aprendizaje, y el propio hábitat debe ser visto en términos del grupo que lo ocupa. Ambos requisitos implican una severa demanda sobre nuestra capacidad de interpretación.
Cada paisaje humano, cada habitación, es siempre una acumulación de experiencia práctica, y de lo que Pareto se complacía en llamar residuos. El geógrafo no puede estudiar casas y pueblos, campos y fábricas, en lo que respecta a su ubicación y su razón de ser, sin preguntarse por sus orígenes. No puede tratar la localización de actividades sin conocer el funcionamiento de la cultura, los procesos de vida en comunidad del grupo, y sólo puede hacer esto mediante la reconstrucción histórica. Si el objetivo consiste en definir y entender las asociaciones humanas como crecimientos en áreas, debemos descubrir cómo han llegado a ser lo que son en sus distribuciones (asentamientos) y sus actividades (uso de la tierra). Tal estudio de áreas culturales es geografía histórica. La calidad de la comprensión que se busca depende del análisis de orígenes y procesos. El objetivo general es la diferenciación espacial de la cultura. Al ocuparse del hombre, y al ser analizado en una perspectiva genética, el tema se vincula necesariamente con secuencias en el tiempo.

Lo retrospectivo y lo prospectivo son fines diferentes de la misma secuencia. El presente, por tanto, no es más que un punto en una línea, cuyo desarrollo puede ser reconstruido desde sus inicios, y cuya proyección puede ser llevada hacia el futuro. La retrospección se ocupa de los orígenes, no de las antigüedades, y tampoco simpatizo con el punto de vista timorato de que el científico social no debe arriesgarse a predecir. El conocimiento de procesos humanos sólo puede ser obtenido si la situación contemporánea es entendida como un punto en movimiento, un momento en una acción que tiene comienzo y fin. Esto no supone un compromiso con la forma de la línea, con el hecho de que tenga cualidades cíclicas o no muestre regularidades, pero sí nos pone en guardia contra un énfasis excesivo en la situación actual. La única ventaja verdadera de estudiar la escena contemporánea radica en que es más fácilmente accesible a la indagación. Sin embargo, los datos contemporáneos no permiten por sí mismos encontrar los medios para distinguir entre el diagnóstico de procesos de importancia, y lo que no lo es. Me siento inclinado a decir que, desde una perspectiva geográfica, los dos eventos de mayor importancia ocurridos durante mi vida han sido la colonización de las últimas tierras de las llanuras, y la llegada del Ford modelo T, uno al final y otro al comienzo de una serie de procesos culturales. Sin embargo, ¿hasta dónde podemos decir quienes nos ocupamos de esto que supimos seleccionar estos procesos críticos en el momento en que ocurrían, o vincularlos con los cambios que se derivaron de ellos? ¿Y por qué dejamos de verlos, si no fue porque no estamos acostumbrados a pensar en términos de procesos?
La geografía histórica exige especialización regional

La reconstrucción de áreas culturales del pasado es una lenta labor de trabajo detectivesco, como lo son el acopio y la organización de evidencias. La narrativa histórica puede quizás aceptar cualquier cosa del pasado como material para su molino, pero el historiador de la cultura no puede proceder de esa manera, y yo deseo reconocer a la geografía histórica como parte de la historia de la cultura. Nuestra obligación consiste en espigar datos clasificados sobre economía y habitación, de modo que sea posible llevar a cabo el relleno de brechas de área y de tiempo. Tomemos por ejemplo la reconstrucción de México en el momento de la conquista española. Aquí necesitamos conocer tan bien como sea posible la distribución de la población a comienzos del siglo XVI, los centros urbanos, las economías urbanas, los tipos de agricultura, los yacimientos de metales y de piedra, el abastecimiento de plantas y animales provenientes de tierras silvestres, y las líneas de comunicación. Desgraciadamente, los primeros autores que trazaron un cuadro de las condiciones prehispánicas por oposición a las hispánicas –como Torquemada, en su famosa Monarquía Indiana– hicieron planteamientos generales antes que locales, o aplicaron la situación de un lugar a otro distinto, como si fuera general. Por tanto, no se puede confiar en la mayor parte de los recuentos, que intentaban ser sinópticos, y se hace necesario acudir a fuentes menores que ofrecen datos locales. La reconstrucción de paisajes culturales clave del pasado exige: a) conocer el funcionamiento de conjunto de la cultura en cuestión; b) el control de todas las evidencias contemporáneas, que pueden ser de tipo muy diverso, y c) la más íntima familiaridad con el terreno que ocupaba la cultura en cuestión.

El geógrafo histórico, por tanto, debe ser un especialista, porque no puede limitarse a conocer la región en su apariencia actual, sino que debe conocer sus rasgos fundamentales tan bien como sea necesario para encontrar en ella trazas del pasado, y debe conocer sus cualidades con el detalle necesario para verla como era en situaciones del pasado. Podría decirse que necesita la capacidad de ver la tierra con los ojos de sus antiguos ocupantes, desde el punto de vista de sus capacidades y sus necesidades. Evaluar el lugar y la situación, no desde el punto de vista de un norteamericano educado de hoy, sino ubicándose en la posición del grupo cultural y de la época que se estudia es probablemente la tarea más difícil de toda la geografía humana. Y al propio tiempo, sin embargo, saber que se ha tenido éxito al penetrar una cultura distante en el tiempo o de contenido ajeno al de la nuestra, constituye una experiencia gratificante.
Resulta evidente que tal trabajo no puede ser llevado a cabo mediante estudios de caso de gran diversidad, sino que exige probablemente dedicar toda una vida al aprendizaje acerca de un contexto relevante de naturaleza y cultura. Se podría extender lo aprendido más allá de los límites de un área cultural y explorar los contrastes con lo que exista al otro lado de esos límites. O se podrían llevar a cabo excursiones a área caracterizadas por importantes cualidades emparentadas entre sí. Sin embargo, siempre debe existir la base del área para la cual el observador busca convertirse en un experto. El geógrafo humano no puede ser un turista mundial, moviéndose de un pueblo a otro y de una tierra a otra tierra, y conociendo apenas de manera casual y dudosa cosas relacionadas con cualquiera de ellas. Dudo que un geógrafo humano llegue jamás a ser una autoridad continental. ¿No deberíamos deshacernos del hábito de escribir libros de texto regionales, acerca de áreas que no conocemos, con materiales que copiamos de fuentes secundarias que no estamos en capacidad de evaluar? ¿Acaso un millar de los llamados estudios de tipos, que individualmente son registros cuasi-fotográficos de puntos específicos de la tierra pueden agregar algo realmente significativo? Reconocemos entre nosotros a expertos en geografía física, pero ¿tenemos algo equivalente en geografía humana? Y si no lo tenemos, ¿no consiste la dificultad en que nos hemos venido ocupando de formas no genéticas de presentación antes que una observación intensiva y analítica? Tenemos una legión completa de colegas con doctorado, debidamente entrenados en geografía humana, dictando centenares de cursos a miles de estudiantes, ¡pero qué poco aportan a la sustancia de la ciencia que representan!

Los estudios histórico-regionales a la manera indicada forman parte de la mejor y más antigua tradición geográfica. Cluverius llevó a cabo en el siglo XVII algunas reconstrucciones extraordinariamente agudas de la Alemania y la Italia antiguas, uniendo de manera hábil el conocimiento de los clásicos con el de la Tierra. El Ensayo sobre la Nueva España de Humboldt es aún el clásico de la geografía histórica de México. El estímulo de Humboldt y Ritter fue convertido, a través de la obra de Meitzen a mediados del siglo XIX, en una disciplina adecuada al estudio de la geografía histórica. El enfoque de Meitzen afectó en gran medida toda la geografía continental. La especialización histórico-regional está bien representada en el gran repositorio de la Forschungen zur Deutschen Landen und Volks Kunde. La influencia de Fleure y de Miss Taylor es evidente en los estudios de los geógrafos ingleses más jóvenes. Ya va siendo hora de que nosotros, en este país, tomemos una conciencia activa de esta, la gran tradición en geografía humana.

lunes, 21 de diciembre de 2009

La Enseñanza de la Geografía en el Nivel Secundario y Universitario

LA ENSEÑANZA DE LA GEOGRAFÍA EN LA ESCUELA SECUNDARIA Y UNIVERSITARIA
Manuel Eduardo Saavedra Núñez
Universidad Nacional de Piura

La enseñanza de la geografía en el nivel secundario y universitario representa y ha representado, para cualquier país del mundo, una realidad muy difícil de explicar, por diferentes razones. Los objetivos de nuestra ponencia se limitarán a realizar una breve reflexión sobre qué es la geografía, su importancia, un análisis de la geografía en el Perú, qué fines debemos seguir en los cursos de geografía, qué conocimientos deben tener los alumnos, y como enseñar la geografía. Iniciaremos la disertación con el primero.
¿QUÉ ES LA GEOGRAFÍA?
En este momento de mi carrera docente y científica, podría decir que la geografía es una ciencia que estudia las relaciones espaciales que son ilimitadas. Una ciencia social, que su fundamento es físico en el más estricto sentido del término. La geografía estudia las relaciones entre los lugares y las personas empeñadas en mejorar su forma de vida cuando modifican su espacio y se relación con lo mediato. Aquí hay una relación de pertenencia que es exclusiva de la geografía.
IMPORTANCIA DE LA ENSEÑANZA DE LA GEOGRAFÍA EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS Y EN LA UNIVERSIDAD
Durante mucho tiempo se ha tenido temor de que las asignaturas de geografía dejen de tener vigencia en los programas del Ministerio de Educación, incluso en la Universidad asignaturas de geografía que se dictaban en estudios generales han dejado de dictarse. Ante estas circunstancias existen muchos argumentos de peso para que la enseñanza de la geografía se mantenga activa en el nivel secundario – universitario y esto sin duda alguna se encuentra en la necesidad que tiene una sociedad para solucionar los problemas ambientales, espaciales. Lacoste (1982: 3) afirma que la geografía “es uno de los medios para comprender el mundo” y también Graves (1985:167). “Es un medio para desarrollar la mente de los jóvenes de tal manera que puedan enfrentarse con éxito a los problemas personales de orientación y conocimiento espacial”. Pues también ayuda a los estudiantes a entender aspectos espaciales de los problemas sociales y a desarrollar un conjunto de valores.
Con mucha razón lógica la mencionada cita anterior permite recordar los valores formativos de la geografía que son fundamentales: La solidaridad se logra con el conocimiento de la geografía, por ejemplo sabremos qué medidas tomar frente a las sequías, inundaciones o grandes catástrofes. La honestidad con base en la verdad y la justicia, la que propicia una justa distribución de los recursos que contamos. El respeto, la responsabilidad de hacer un trabajo duradero. El recto sentido del deber. La generosidad, la gratitud y sobre todo la voluntad de ser creativo y eficiente para mejorar nuestro entorno, que cambiará la vida de miles de personas, solucionando dificultades de ornato público, de transporte, de calidad de vida, es decir una geografía para la transformación positiva del paisaje. Asimismo una geografía para el futuro, aquella que planifica y prepara al ciudadano para enfrentar los retos del mañana, con conocimiento del pasado, ejemplo el fenómeno El Niño, lo conocemos, lo valoramos, lo enfrentamos. Además saber exactamente qué cantidad de recursos tenemos, con qué capital humano contamos, o en términos llenos de sentido común, cuántos fueron, cuántos son y cuantos serán los habitantes de una región o país, nos hará partícipe de un conocimiento previsorio.
Para esto, el maestro, el geógrafo, cualquiera que sea el tema que va a tratar, debe acercar a los alumnos al mundo de la realidad, sólo mirando alrededor va ejercer una influencia en el alumno, que le va a permitir compenetrarse en los problemas reales, sólo así entenderá el papel que le toca desempeñar, de esta manera la geografía se convierte en una ciencia encantadora y útil.
Horacio Capel (1998) profesor de la Universidad de Barcelona nos dice: “La geografía es una disciplina científica con un gran valor educativo y formativo, importante en la enseñanza básica como universitaria y el papel del geógrafo es muy importante en estos niveles, y que con su gran tradición pedagógica en el mundo debe seguir enseñando nociones valiosas sobre: el propio país, la geografía de otros países, las interrelaciones de fenómenos físicos - humanos, y la trascendencia de la dimensión espacial.
Los cambios curriculares en los 20 últimos años en el nivel secundario de la educación peruana, tanto estatal como privada ha modificado las denominaciones de las asignaturas y los contenidos, así como los tiempos asignados para cada materia y estos cambios en nada han favorecido el desarrollo de la enseñanza de la geografía, al contrario han creado inestabilidad, por ejemplo los últimos cambios fueron de enseñar solo geografía, a la integración con las ciencias sociales y este año, se está enseñando historia, geografía y economía. ¿Qué cambios vendrán el próximo año?
BREVE ANÁLISIS DE LA GEOGRAFÍA PERUANA
El conocimiento geográfico siempre acompañó al hombre y está presente en la vida cotidiana, en la toma de decisiones cuando se elige el lugar y se construye una vivienda, o en el simple hecho de tomar una orientación determinada para ir al centro laboral, implica un conocimiento que no se toma en cuenta, que a la postre resulta ser un conocimiento geográfico. El conocimiento de la geografía en el Perú tiene un devenir histórico muy rico, y lo podemos notar en la construcción de las grandes ciudades y caminos y obras hidráulicas que nos dejaron nuestros ancestros.
Hidelgardo Córdova , manifiesta que “la geografía con nombre propio recién entró en la vida académica en la Universidad de San Marcos en 1845 con don Bartolomé Herrera, quien instauró la cátedra de geografía, y la creación del Instituto de geografía en la misma Universidad en 1947”. A partir de aquí muchos sucesos de carácter geográfico se han dado, por un lado la formación de licenciados en historia y geografía, la formación de geógrafos y de ingenieros geógrafos, en este transitar hubieron aciertos y desaciertos.
Entre los aciertos que hubo fue la formación de profesionales que trajeron experiencias de Europa y Norteamérica y que actualmente siguen trayendo gracias a convenios entre facultades o a iniciativas personales de los profesionales en geografía, esto ha permitido el conocimiento de las nuevas tecnologías y el uso de las diversas herramientas de la geografía que la vuelven útil y que nos permiten estar dentro de la modernidad.
Uno de los grandes desaciertos me parece la formación del profesorado de geografía en el nivel secundario, la creación en las universidades nacionales y particulares de programas de capacitación y perfeccionamiento magisterial, que no han capacitado ni perfeccionado a los maestros del Perú, al contrario con un sistema de educación semipresencial han obtenido un título en la especialidad, inundando el mercado de profesionales sin los conocimientos y las herramientas adecuadas para llevar a cabo una enseñanza aprendizaje idóneo, además con este sistema una de las especialidades más numerosas fue sin duda alguna historia y geografía, los resultados es que cientos de maestros en la especialidad, se encuentran desempleados, carentes de formación académica, sumado a ellas las universidades privadas y sus filiales en todo el Perú, con iguales programas pero con niveles inferiores de formación y calidad que las universidades nacionales, igualmente se han titulado cientos de maestros en la especialidad de historia y geografía.
En cuanto a la formación del geógrafo, en términos medios es satisfactoria y es cierto el mundo laboral del geógrafo es cada vez más solicitado, pero es necesario formar más estudiantes y dar una mayor capacitación, la sociedad geográfica, los colegios profesionales y otras organizaciones de especialistas en geografía tienen mucho que aportar en este campo, la coordinación permanente con las facultades de educación, geografía e ingeniería geográfica, tienen que concertar, en algún momento, a través de mecanismos académicos que permitan participar en el campo pedagógico y técnico. Donde con mente abierta, buena voluntad se participe conformando una alianza del profesorado que tenga el entrenamiento y la capacidad de formar a miles de maestros, que hoy están laborando; con capacidad de mejorar los niveles secundarios con metas claras y fijas. Promover premios y becas de capacitación a los geógrafos de todas las universidades del país igualmente a los maestros en la tarea docente. Y para los futuros alumnos promover los exámenes de geografía mediante los cuales obtengan puntaje adicional, que les permita tener facilidades en los ingresos de admisión y al mismo tiempo, los mejores recibirán estímulos económicos, que las diferentes entidades de la geografía serán capaces de gestionar.

Toda ciencia tiene momentos de desarrollo y también hemos pasado momentos de crisis, nuestra ciencia no es ajena a esta realidad del devenir histórico. Quisiera hacer un breve relato de lo que ocurrió en 1948 en la Universidad de Harvard.
Thomas Glick (1982), Doctor en Historia por la Universidad de Harvard, Licenciado Historia y Ciencia por la misma Universidad, un profesor de Historia y también en algún momento profesor de geografía, nos cuenta cómo se extinguió en 1948 el programa de geografía de la Universidad de Harvard. Dice que a principios de ese año, el rector de la universidad anunció que la geografía no era una disciplina universitaria. El periódico estudiantil describió el hecho como “una guerra académica contra el campo de la geografía”, lo que trajo como consecuencia que el rector aceptara la constitución de un comité para que, en un plazo de un año, rindiera un informe y justificara la permanencia de la geografía en los programas de la universidad. Los destacados geógrafos llamados por el comité, fueron incapaces de convencer a los miembros del mismo del valor intrínseco de la geografía, e incluso de dar una descripción coherente de la naturaleza de este campo. Y se queja Glick (1982:6) de que:

“la geografía regional norteamericana fue incapaz de producir figuras con suficiente capacidad analítica, o profundidad conceptual, que permitiesen a la disciplina una buena defensa de su misión universitaria en términos que fuesen aceptables o significativos para otros académicos”.

Es necesario mencionar que, durante muchos años, la Universidad de Harvard fue líder en los estudios geográficos, pero el programa de geografía realmente desapareció en 1948. Hoy en día, todo lo que existe en Harvard es la Sociedad Geográfica de Harvard, cuyo lema es: "Es el único lugar que encontrarás de la geografía en la Universidad de Harvard." Es una pérdida valiosa para la geografía de no tener un departamento de geografía en la más importante institución educativa del mundo.
La experiencia relatada anteriormente ciertamente es lamentable. No permitamos que esto vuelva a suceder, hay que estar muy atentos y vigilantes, hoy más que ayer, tenemos las herramientas suficientes para convertir a la geografía en una ciencia brillante. Un buen ejemplo son la creación de los centros de investigación que tienen naturaleza de la producción intelectual del conocimiento, tal es el caso del centro de Investigación de Geografía Aplicada CIGA, que está cumpliendo 25 años de labor fructífera al servicio de la geografía peruana y universal, desde ya mis sinceras felicitaciones, augurándoles muchos éxitos y larga vida.
En la Universidad actual es posible y necesario hacer empresa. Recientemente he visto de cerca la realidad de la Facultad de Geografía de la Universidad de Sevilla, es una Facultad que actúa como una empresa y es una de las Facultades que ingresa más dinero a su universidad, cada especialista en geografía se ha súper especializado y realiza investigación permanente de manera que el equipo funciona y vende sus productos y dan solucionan a los diversos problemas de su comunidad autónoma, me parece que es un buen ejemplo que imitar, pero hay que empezar por algo, entrenar equipo y luego ofertar los productos ambientales, con calidad y eficiencia, a las empresas, al estado, esto le va a permitir a la universidad capacitar permanentemente a sus alumnos al mismo tiempo que los capacita y los ejercita para el ulterior desempeño profesional; así como oxigenarse económicamente.
OBJETIVOS DE LOS CURSOS DE GEOGRAFÍA
1. Dar a conocer de una manera simplificada el espacio de vida de los hombres . Este conocimiento debe responder a la observación del mundo, que hace libre al ser humano y que le permite adquirir virtudes (geografía corográfica).
2. Saber localizar lugares en el espacio próximo, en los mapas, cartas, fotografías aéreas o imágenes de satélite y entender las escalas de lo más pequeño a lo global, pasando por lo intermedio y permitiendo al educando entender las dimensiones espaciales (geografía corográfica, reflexiva).
3. Enseñar que todo territorio tiene sus leyes, organización social y funcionamiento, historia de vida, un peso cultural, que hay que entender y revalorar para seguir ejemplos y mejorar el entorno buscando el desarrollo (geografía reflexiva).
4. Enseñar investigando en la acción cotidiana de la ciudadanía para ser responsable en el futuro y un buen ciudadano preocupado por su entorno. (geografía reflexiva)
5. Dar conocimiento geográfico útil del país, del mundo, de la región o localidad entrenando a los estudiantes secundarios y universitarios en las nuevas tecnologías de la información según nivel educativo, con alternativas didácticas espaciales que se pueden adaptar al medio rural o urbano (geografía utilitaria).

¿QUÉ CONOCIMIENTOS ESENCIALES DEBEN TENER LOS ALUMNOS?
La geografía madre de todas las ciencias de la tierra ha tenido una tendencia natural de ser “todóloga” y con programaciones escolares no planificadas, sin estructuras definidas y realmente poco coherentes.
Nosotros al igual que muchos especialistas estamos planteando centrar la disciplina mediante un número pequeño de objetivos o competencias y es necesario Lo siguiente:
1. Definir conceptos básicos y en secuencia en la secundaria y que continúen en la universidad como una larga cadena. En el caso de la especialidad es necesario ir al fondo de la teoría de la geografía.
Los conceptos prioritarios tienen que ver con todo tipo de relaciones espaciales, las relaciones verticales (hombre – medio); las relaciones horizontales (objetos – lugares. Centro – periferia) y la articulación de ambas.
El concepto escala (municipio, región, país); otros conceptos de localización, distancia, repartición, diferencias regionales, paisaje, sistemas naturales, culturales, dinámica espacial, valores, estructura espacial.
2. Recurrir adecuadamente a las herramientas, con destreza y eficiencia.
Implica manejar todos los instrumentos de uso sencillo, desde documentos impresos como mapas, cartas, fotografías aéreas, imágenes de satélite, cine, documentales, croquis, cortes, esquemas, cartodiagramas, textos, artículos de prensa, novelas. Además del uso adecuado de instrumentos de medición, curvímetros, planímetros, podómetros, brújulas, eclinómetros, escalímetros, y todos aquellos de medición directa de una estación meteorológica.
El uso del retroproyector y computadoras personales con internet y sin internet, computadoras con SIG (que permiten realización de mapas temáticos, países, regiones y ciudades.
El uso adecuado y oportuno de una biblioteca geográfica en el aula.

3. Aprender a razonar geográficamente
Es saber pensar el espacio (Lacoste, 1976:163). En otras palabras es juzgar de una manera correcta y establecer relaciones rigurosas, como poner al descubierto relaciones lógicas.
Aprender el razonamiento geográfico también implica aprender a confrontar análisis en diferentes escalas y a elegir el nivel espacial más pertinente para tratar el problema pues ya son conocidas las escalas espaciales y temporales.
Cualquier razonamiento geográfico se articula en tres fases:
- Observación de la realidad
- El análisis del problema
- La explicación. Estas tres fases corresponden en realidad al método científico utilizado hoy en la geografía.
CÓMO ENSEÑAR GEOGRAFÍA.
Antes de iniciar este apartado es necesario preguntarnos ¿Quiénes son los mejores profesores? La respuesta sin duda alguna es: aquellos que son amables, cordiales, que quieren y respetan a sus alumnos, y que están dispuestos aprender y enseñar, lógicamente el componente cognitivo está presente.
El saber enseñar no es una problemática específica de la geografía, es un asunto de didáctica, para lo cual también hay que estar entrenado con los cambios que implica la modernidad, la investigación acción por ejemplo crea condiciones favorables para un aprendizaje eficiente y además forma alumnos en la autonomía.
En la enseñanza cotidiana de los niveles secundarios y universitarios planteo que deben utilizarse 3 momentos didácticos : La motivación para el interés de la clase, el desarrollo del tema (teórico y práctico), y la evaluación (adjuntando la extensión como una tarea que permita la investigación permanente del educando). Además de métodos y técnicas grupales variadas como: foro, mesa redonda, simposio, debates, grupo de discusión, seminario, conferencias, diálogos simultáneos, juegos didácticos o trabajos individuales

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
El éxito de enseñar no está en la suficiencia del conocimiento teórico y científico, está más bien en el aprendizaje de la didáctica que asegure la transferencia del conocimiento de un alumno a un educando, por lo que podemos concluir en esta primera sección que el geógrafo o docente, necesariamente tiene la responsabilidad de manejar adecuadamente un alto nivel científico y pedagógico.
La geografía del nivel secundario en nuestro medio está desarticulada del mundo universitario. Hay muchos cambios y reformas en la educación, que están limitando el desarrollo geográfico nacional y local y eso es necesario corregir, desde el Ministerio de Educación y la Universidad. Ya es hora que quienes nos sentimos geógrafos organizados nos pronunciemos por un futuro mejor de la enseñanza de la geografía en nuestro país.
Ante los grandes problemas que se presentan en nuestro espacio cada vez más pequeño y frágil; y ante la indiferencia de los que toman decisiones educativas nada certeras, debe surgir una nueva enseñanza desde la parcela geográfica para los próximos cincuenta años. Actualmente tenemos una enseñanza geográfica cargada de información, tecnología sofisticadísima, con nuevos retos, con enseñanzas heredadas de muchos geógrafos dedicados a la educación, que realmente son estimulantes; corográficas, reflexivas, formativas, utilitarias, aplicadas (pragmáticas); la que reconoce no solo los hechos al instante en el espacio, sino también es aquella que soluciona los diferentes problemas contemporáneos como: la relación hombre – medio (cambio climático, riesgos naturales y tecnológicos, la inmensa presión de la población sobre el espacio, la mejora de áreas subdesarrolladas, los recursos no renovables limitados, la sostenibilidad); y por supuesto la perspectiva geográfica para la toma de decisiones espaciales y culturales (políticas, planificación territorial, la urbanización, los grandes abismos culturales), entre otros.
Debemos recordar a nuestros maestros de geografía secundaria y universitaria, que tenemos un compromiso con una ciencia muy cambiante en cada instante y que como educadores debemos aceptar una formación y entrenamiento continuo, y que el enseñar signifique más que un reto en cada clase, una oportunidad para mostrar que sí es posible cambiar el espacio. Ponerlo a nuestro servicio, y que se traduzca en un efectivo aprendizaje utilitario de pertenencia objetiva. Al fin habremos tenido el placer de enseñar y lograr en nuestros educandos el respeto y amor a la geografía y al mismo tiempo cambios positivos para nuestro país y el planeta.
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